martes, 29 de abril de 2014

La Protesta y el derecho de los demás...

     No voy a hacer un análisis profundo de un tema que es muy conocido, y que ha sido tocado en diversos escenarios a nivel Mundial. Sin embargo es importante puntualizar dos aspectos: el derecho a la protesta y el derecho de todos a vivir tranquilos o en paz. Otro elemento sería, que en las leyes de todos los países del mundo hay artículos referidos a como los ciudadanos deben hacer actividades de este tipo. Si no cumplen con ello deben asumir las consecuencias jurídicas y legales: desde multas, hasta ir a la cárcel.

     Estamos claros que si la situación interna de un país así lo exige los ciudadanos, molestos por no recibir respuestas efectivas a sus problemas, salgan a la calle a exigir soluciones. Lo legal es hacerlo de forma pacífica. Muchas veces no es así, como ha sucedido recientemente en Ucrania y Venezuela, por citas dos ejemplos actuales. Hasta allí estamos claros en lo que se debe hacer. Y lo que las leyes permiten. Sin embargo, el meollo del asunto viene cuando estas protestas que tienen su razón de ser y muchas veces están justificadas, resultan ser poco beneficiosas para el resto de la población. Casi siempre la mayoría. A veces, ni siquiera están de acuerdo con dichas acciones. Es allí cuando las autoridades, en nombre de esta parte del país o región, actúa. De forma exagerada y violentando derechos esenciales en muchos casos.

     Tener un equilibrio entre las justas reivindicaciones de los protestantes y el resto de la población y el gobierno que representa a ambos sectores es lo más viable. Esto permitiría construir un camino acorde para todos. De más estar decir que hay que dejar las ambiciones de poder y la mala política a un lado. Así ganan todos. Especialmente el Pueblo Llano.