Cuando vimos en meses pasados una nueva arremetida del gobierno bolivariano, con una estrategia publicitaria forzada llamada Venezuela Premium (aunque ignoro quien colocó ese folclórico nombre), desde el extranjero nos sentimos cuanto menos estafados. Y por supuesto, sorprendidos. Si no alcanza para una Venezuela Mejor, es insólito la existencia de un país Premium. Luego de la sorpresa inicial, y habiendo aterrizado del planeta circular de Odie Polie Olie, las risas pertinentes hicieron su aparición.
Y no es que nos burlemos o no queramos ver una Venezuela Premium. Es más quisiéramos ver una nación más que premium. Un país mejor y más bonito, próspero y futurista. Del primer mundo, mejor dicho. Pero, lamentablemente no es así. Lo más triste y hasta cómico es que muchos compatriotas se creyeron y se creen el cuento. Tanto dentro como fuera de la cuna de Bolívar. Que a lo sumo aún se estará retorciendo en su tumba. Si es que alguna vez lo han dejado en paz ...
Han pasado, cómo dije al principio, algunos meses y ya el tema está un poco olvidado. Pero, aún muchos venezolanos viven con el estigma que todo está mejor porque hay comida y comercio activos, y la campaña eleccionaria ya inició. Otro show publicitario más, auspiciado y financiado desde el propio gobierno. Y que la oposición, gustusamenre, ha aceptado para participar activamente. Obviamente, bozal de arepa de por medio. Una arepa que vale Miles de dólares. Y con la intermediación de los empresarios y fuerzas vivas del país.
Así las cosas, mis hermanos y hermanas, la revolución bolivariana y bonita, durará eternamente. Convirtiéndose en la demostración fehaciente que el socialismo del siglo XXI y las dictaduras bobas si se pueden aplicar en la realidad. Es decir, ejemplo campante, que si se pueden implementar estos regímenes déspotas, corruptos y violadores de los derechos humanos por excelencia. Dejando la puerta abierta para que otros líderes de América y el Mundo sigan el ejemplo que Caracas dió. Ejemplo de lo malo y de lo que no se debe hacer ni en política ni mucho menos en economía.