Es verdad que llevar preso a una persona, el caso reciente de Álvarez Paz, solo por dar una opinión (por muy estúpida y provocadora que sea) no tiene asidero legal. Aunque en el Zulia esa imagen de nuestro ex – gobernador, acusado de ladrón y violador de derechos humanos, yendo preso nos dio un poquito de aire fresco.
Creo que es un error garrafal por parte de la Revolución Bolivariana darle tanta importancia a este tipo de personas, ya olvidadas por el pueblo venezolano: por los inconvenientes que desataron en el pasado reciente. Estas acciones lejos de hacerle ganar puntos al gobierno los hace perder: por que da una sensación de inseguridad a todos los venezolanos, y por su puesto da una imagen internacional nada agradable.
Los periodistas, dirigentes políticos, la oligarquía de la Iglesia y otros actores de la contrarrevolución no merecen tanta atención. No por que sean menos importantes sino porque desvían la atención de lo que en verdad queremos: sobrevivir. No ver un gobierno que ponga preso a todo mundo sin pruebas contundentes o a una oposición que cada día es más pendeja.
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