Luego de la desastrosa situación vivida en la Guajira el año pasado, consecuencia de las lluvias que inundaron esta zona de Venezuela, cualquiera pudo haber pensado que serviría para cambiar de actitud de sus habitantes y ser mejores ciudadanos. O como dijo Antonio Pérez Esclarín: "Esta agua servirá para limpiar nuestros pecados y comenzar a construir la nueva Guajira" (paráfrasis).
Pues no fue así, lamentablemente. Las mafias siguen en su apogeo y en aumento. Llegando a contrabandear con los enseres enviados desde Caracas y llegando al extremo de negociar las mini laptops de sus hijos (Canaima). No lo creen: pasen por las calles de Maicao y sus alrededores y ahí encontraran las pruebas de lo dicho anteriormente.
Es una lastima porque los hijos y nietos de esta tierra están perdiendo la maravillosa oportunidad de ser una Generación Dorada. Por el contrario van a ser una Generación, si acaso, de Fracasados y Ladrones.
Ojalá haya tiempo para revertir esta situación. Aún tenemos una última y gran esperanza: los maestros y sus alumnos. Que Maleiwa nos ilumine.
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