Consumada la victoria de la revolución Bolivariana, ahora bajo la conducción de Nicolás Maduro, esta entra en una nueva etapa. Una etapa llena de muchos temores e inseguridad por lo que pueda suceder en el futuro inmediato. Además, al ser un triunfo con tan poca diferencia, con respecto a la oposición, esto obligaría al gobierno a tender puentes a este sector político.
Ahora es cuando comienza de verdad el gobierno de Maduro. La era Maduro. En lo que podríamos llamar un chavismo madurista. O, inclusive, pudiéramos bautizar como el madurismo. De concepción bolivariana, chavista, revolucionaria, y socialista. También es importante hablar del estilo propio que el nuevo presidente podría imprimir a este proceso. Además de nuevos ingredientes que pudiera aportar.
Aquí también es relevante hablar del papel que jugará el pueblo en los tiempos por venir. El cual es apoyar las acciones tendentes a desarrollar nuestro país. Así como colaborar con las diversas intancias de poder. Ese pueblo que ahora es 50,6 % madurista y 49 % caprilista tiene que entender su papel histórico en esta hora tan dificil y tan complicada.
Complicada porque la producción, el desempleo, lo inflación y la delincuencia, así como los altos niveles de corrupción son elementos que podrían disminuir la popularidad y el accionar del nuevo gobierno. Hay muchos metas, muchos retos. Y el gobierno, la oposición y el pueblo en su conjunto deben unirse y afrontar todas estas visicitudes que tanto apremian a la Gran Familia Venezolana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario