A pesar de los problemas que agobian, dia a día, a todos los venezolanos hay una sensación de calma aparente: de tranquilidad. Hay mucha escazes, delincuencia y corrupción. Pero la diatriba política y la denuncia han bajado su presencia a nivel del público masivo.
Tal vez hay censura, autocensura o el pueblo se ha acostumbrado a esta situación. A este estado de cosas. También puede significar que detrás de esta calma se escondan intenciones no reveladas de los actores politicos: del gobierno y de la oposición.
La oposición se arma a la espera de disputas internas en la revolución y cobrar un cheque casi en blanco. Y para tal efecto se preparan. Los dirigentes chavistas - maduristas tratan de acelerar el proceso y enmendar los errores cometidos. Y se sienten seguros, gracias a las trabas que le han colocado a los adversarios políticos, a los medios, a los empresarios y a las universidades y gremios profesionales y obreros.
Con todo lo planteado anteriormente se puede explicar la falsa sensación de tranquilidad y aparente calma. La realidad es otra: se están sentando, poco a poco, las bases de la inestabilidad política y del descontento social.
El gobierno ha encerrado al pueblo y demás actores de la nación venezolana. Y eso, a la larga, es peligroso. Y se podría pagar con protestas, violencia, o cambios radicales de gestión.
sábado, 13 de julio de 2013
Aparente calma. Mal presagio
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