En la mejor época del año, Navidad y Año Nuevo, que mejor regalo que la paz. Desde la paz interna, hasta la relación con las demås personas y el ambiente. Comenzando por alli. De esta forma se transmite, de forma exponencial, ese hermoso mensaje y forma de vida.
Para lograr que la paz entre a nuestros hogares es necesario permitir que entre a nuestros corazones. De forma sincera y auténtica. Sin dudas de que ese es el paso a dar y esa es la vía. Es la actitud.
Sin embargo, son pasos muy dificiles para transitar. Para la mayoría de los seres humanos. Y más aún si albergan en el corazón rencores y odio. Así es complicado, por no decir imposible, que algo bueno o pacífico salga de esas personas.
A pesar de lo dicho anteriormente, es una excelente oportunidad para la humanidad entera, para darse un maravilloso y grandioso regalo: la paz. Más allá de decirlo y el intercambio de detalles. Sino demostrarlos con hechos, a favor del projimo y de todos.
domingo, 15 de diciembre de 2013
La paz: el mejor regalo de fin de año
martes, 10 de diciembre de 2013
Navidad: la mejor época para pensar en cambiar el Mundo
Navidad, linda navidad. Tiempo de paz. Tiempo de amor. Época dorada, para todos los habitantes de la tierra, independientemente de raza, credo o condición económica. Pero, época donde muchas veces se olvidan las violaciones a los derechos fundamentales que se registran meses anteriores a estas fechas. Es como una tregua muy breve, especie de tratado no escrito de no agresión, entre los seres humanos.
Sin embargo, la Navidad pudiera representar una época más productiva aún: en materia del respeto por los derechos inherentes a cada persona. Debido al efecto positivo y afectivo, que influye en la forma de actuar cortidianamente, se pudiera proponer que estos dias del año sean los más propensos para iniciar grandes cambios positivos para todas las sociedades.
Tiempo propenso , además, para realizar un plan de acción anual para ayudar en la defensa de los derechos de todos. Empezando por nuestras casas y nuestras comunidades. Aportando un granito de arena. Permitir que la Navidad sea todo el año. Y que este tiempo de paz y amor sea perenne.
Afrodescendientes latinoamericanos
La suerte de los descendientes de los africanos de raza negra que vinieron, esclavizados y forzados, desde su lejana tierra natal ha sido más violenta y llena de más vejaciones que los indígenas, habitantes autóctonos de nuestro continente. Aún, hoy en día, con tantas leyes aprobadas a su favor, esta importante masa poblacional no ha recibido ni la ayuda ni la atención necesaria de sus respectivas sociedades y gobiernos.
Un pueblo que no se rinde y que ha puesto todo su empeño en la colaboración al desarrollo de América Latina. Pero, con muy poca presencia en los medios de comunicación, la televisión, el cine y el teatro. Tal vez en el deporte y la música sea mayor la presencia de la raza negra. Hoy llamados Afrodescendientes.
Otros espacios muy poco abordado y con poco protagonismo, por este grupo social, son la academia y la política. Dónde su presencia es mínima y poco relevante. Y esto explica, de forma general, porque no acceden de forma masiva a todos los beneficios que los blancos e indígenas si tienen.
La lucha debe continuar. No se pueden rendir. Y cada día que pasa la sociedad americana, y porque no decirlo, la europea avanzan hacia la igualdad total y absoluta de todos los habitantes de occidente.
domingo, 8 de diciembre de 2013
Indígenas al poder
A sido muy largo, complicado y lleno de obstaculos el camino de los diversos pueblos autóctonos, hoy llamados indígenas. Y a pesar de los logros que se evidencian en Bolivia, Brasil, Colombia, México y Venezuela aún falta mucho por transitar en la lucha por la libertad y la igualdad.
Lucha que se evidencia con los paros campesinos en Colombia y Argentina y paros de maestros en México. El pueblo originario de América muestra su poder para decir "Aquí estamos". Y para exigir mayor participación y responsabilidades en el desarrollo de sus respectivos países.
Aún la sociedad americana y las clases sociales media y alta se niegan a permitirle a este gran e importante grupo social protagonismo. Queda esperar que las protestas y modificaciones a algunas leyes den el último empujón para que la realidad actual cambie para siempre. Y los habitantes indígenas de esta parte del Mundo asuman su nuevo sitial en la historia del Mundo.
El derecho a la vida
Es el más importante de todos los derechos. Por razones obvias: nos permite transitar los caminos de una sociedad cada día más cambiante y permisiva. Sobre todo con la violación más elemental de esos derechos.
Pero, no solo nos referimos al hecho de resguardar el inicio de la vida, sino de preservarla. Y darle la máxima calidad posible. No solo es vivir la vida. Es vivirla con fundamento y ser útil a los demás.
Sin embargo, para lograr esa meta es necesario prepararse para ello. Lo primero es una buena educación en valores humanos cristianos. Lo otro, y tan importante como la primera, es la atención del Estado y la sociedad misma.
Todos somos responsables, de una u otra forma, por el respeto al derecho a la vida. De esa simple y gran acción se desprende el respeto a los demás derechos.
viernes, 6 de diciembre de 2013
La esclavitud moderna
Con las recientes denuncias de trabajos forzados en dos empresas venezolanas, viene a la memoria miles de casos en el Mundo entero. Dónde millones de personas laboran sin sueldo o con una mínima remuneración. Y en condiciones deplorables. Hombres, mujeres y niños, con su esfuerzo, realizan todo tipo de manufacturas y convierten en millonarios a empresarios y políticos sin escrúpulos.
Lo más triste es que la sociedad ha permitido y sigue permitiendo que esto suceda. Desde trabajos forzados, prostitución hasta trabajo bajo engaños. Las personas, en su afán por tener trabajo y algo de dinero para subsistir, aceptan esas condiciones.
La esclavitud, igual que la prostitución, existe desde siempre. Nunca se va a eliminar, menos existiendo intereses y dinero de por medio. Pero, que positivo sería minimizar su acción y presencia en la humanidad ultra contemporánea.
La esclavitud, con grilletes o sin ellas, sin o con cadenas, debe ser atacada y controlada. Y las personas que sufran ese proceso humillante de trato deben recibir atención especializada, para que algún día superen las marcas dejadas externa e internamente.