Es el más importante de todos los derechos. Por razones obvias: nos permite transitar los caminos de una sociedad cada día más cambiante y permisiva. Sobre todo con la violación más elemental de esos derechos.
Pero, no solo nos referimos al hecho de resguardar el inicio de la vida, sino de preservarla. Y darle la máxima calidad posible. No solo es vivir la vida. Es vivirla con fundamento y ser útil a los demás.
Sin embargo, para lograr esa meta es necesario prepararse para ello. Lo primero es una buena educación en valores humanos cristianos. Lo otro, y tan importante como la primera, es la atención del Estado y la sociedad misma.
Todos somos responsables, de una u otra forma, por el respeto al derecho a la vida. De esa simple y gran acción se desprende el respeto a los demás derechos.
domingo, 8 de diciembre de 2013
El derecho a la vida
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