Con el anuncio del cambio del currículo, en educación Secundaria en Venezuela, se inició también la eterna discusión entre los que apoyan o no esta decisión y medida. Como todas las medidas que ha tomado el gobierno auto-proclamado bolivariano. Más allá de las pasiones que genera este gobierno, se deben puntualizar varios aspectos. Primero se debe acotar que es justo y necesario que, cada cierto tiempo, las leyes, los sistemas y sobre todo la educación se regulen o cambien.
Sin embargo, cuando, como al parecer es este caso, la politiquería es utilizada para adoctrinar y para controlar la población pierde seriedad y las posibilidades reales de aplicabilidad. Este nuevo currículo trae como novedades el agrupamiento de saberes de varias asignaturas en otras más resumidas, el trabajo sostenido en el campo, la divulgación del arte y conocimientos propios. Pero, deja por fuera muchos aspectos de historia universal, física, química y arte.
Tomando el cuenta que cada cambio debe generar una nueva sociedad, se puede afirmar que este nuevo currículo educativo está en la senda del fracaso. Entre otras cosas porque no ha sido lo suficientemente explicado a la comunidad, y porque el pueblo de Venezuela tiene otras prioridades: prosperidad, comida y medicinas. Que perfectamente, se pudieran conseguir con una buena y mejor educación. Una nueva educación. Lamentablemente, no es el caso. Esta reforma llega muy tarde. Demasiado tarde. Por lo menos diez o veinte años después de que debieron emprenderse estos cambios
en educación.
en educación.
Ese nuevo currículo básico nacional, diseñado para una nueva y mejor sociedad, debe llevar irremediablemente a un nuevo país. Una nueva Venezuela. Estando en la situación que estamos actualmente, no se debe estar pensando en cambiar la educación. Si no están dadas las condiciones mínimas para realizarlo ¿Cuáles son esas condiciones mínimas?: que los poderes sean libres, que las instituciones trabajen de forma independiente, que haya elecciones libres, que haya producción, que la inflación sea controlable, libre circulación de la moneda, alimentos, medicinas y por su puesto una buena y eficiente inversión social, sobre todo en educación.
Es decir, no se debe implementar un Nuevo Diseño Curricular, por excelente que sea. No es el tiempo. No están disponibles los recursos. Amén de un grupo profesional docente cada día más desmoralizado, con un sueldo paupérrimo, y que, como toda la clase profesional, es mal vista y mal atendida por la Revolución Bolivariana, acusados de imperialistas y traidores.
Así las cosas, no habrá ni reforma educativa, ni nueva sociedad, mucho menos nueva Venezuela. Los tocará a nuestros hijos emprender esa tarea, en mejores tiempos. Que están por venir. Dios permita que podamos ver eso.
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